Nuestros veteranos y militares deben estar eximidos de las cláusulas territoriales

Columna de opinión del Dr. Eugenio Matías Pérez.

Las fuerzas armadas de los Estados Unidos son la estructura que garantiza el modo de vida y la libertad que todos los estadounidenses disfrutamos. Esa libertad se la debemos al sacrificio de hombres y mujeres -por un salario pobre y en las condiciones de vida más difíciles- que renuncian a sus derechos civiles para pertenecer 24/7 a unas fuerzas armadas que no duermen y no descansan por garantizar la existencia de los Estados Unidos. Precisamente, esa la importancia de nuestros militares y el agradecimiento que le debemos a nuestros veteranos. Los que hemos servido en el ejército de los Estados Unidos, sabemos que no es fácil. Es un sacrificio para el soldado, para su familia y lo hacemos con el mayor orgullo.

Los puertorriqueños han servido en la mayoría de las guerras que ha participado Estados Unidos. Hasta el momento, se ha encontrado evidencia del servicio de puertorriqueños en el ejército desde a mediados del siglo XIX. Por ejemplo, el 15 de agosto de 2019, el medio Primera Hora reportó un tributo por la Cámara de Representantes al puertorriqueño que participó en la Guerra Civil de los Estados Unidos. El teniente Augusto Rodríguez, quien pasó a ser el veterano puertorriqueño más antiguo hasta el momento registrado en nuestra historia. Ciertamente, en Puerto Rico existe una tradición de servicio y actualmente, existen sobre 100,000 veteranos.

Culturalmente, no se puede comparar el trato a los veteranos en los Estados con Puerto Rico. El agradecimiento del pueblo hacia los veteranos que se siente en los Estados es mayor al que existe en Puerto Rico. En parte, como resultado de razones ideológicas y de pobre legislación que otorgue mayores beneficios a nivel estatal. Por una parte, no se ha educado al pueblo puertorriqueño para entender la vital importancia de las fuerzas armadas en nuestras tierras y de las condiciones sociales de nuestros soldados -que en su mayoría viven en pobreza. El servicio militar, aunque es una salida económica para muchas personas de escasos recursos, es una vida dura para ellos y para sus familias. 

Se puede palpar la diferencia en los beneficios que ofrece el sector comercial en los Estados -a los veteranos y fuerzas armadas- comparado a Puerto Rico. Nuestra legislatura puede crear herramientas de incentivos para comercios que ofrezcan beneficios a los veteranos, esto ya existe en otros Estados. Ampliar los incentivos a los veteranos para la compra de residencias y la apertura de negocios, ciertamente, ayuda a los veteranos y a nuestra economía. Se puede legislar una clausula en los servicios ofrecidos por la reforma de salud que otorgue mayores beneficios a los veteranos, específicamente, en las salas de emergencias -ya que hacen falta más instalaciones médicas para veteranos en Puerto Rico. De igual forma, crear legislación en acuerdo con el gobierno federal, para que las movilizaciones estatales cuenten como tiempo activo en el expediente de los soldados. Esto les ayudaría para mejorar su retiro. 

Por otra parte, el estatus político de Puerto Rico es dañino para nuestros veteranos. Como resultado de nuestra condición territorial, nuestros veteranos no están en igualdad de condiciones con los veteranos en los Estados. Los veteranos en los Estados gozan de mayores beneficios, lo que es injusto, ya que el servicio militar es el mismo para todos los soldados. Es nuestro pensar, que los líderes en Puerto Rico deben reunir esfuerzos en la capital federal, para que nuestros veteranos gocen de los mismos derechos y condiciones que los veteranos residentes en los Estados. Así hacemos justicia a nuestros veteranos y, por otra parte, adelantamos nuestra causa. 

Creemos que debe existir legislación federal, para que todos los militares y veteranos en Puerto Rico y demás territorios tengan derecho a votar por nuestro presidente. Debe existir una exclusión en las cláusulas territoriales para estos fines. Los militares y veteranos residentes en Puerto Rico deben tener el derecho a votar por la persona que los comandará en todo conflicto. De igual forma, los veteranos de los Estados que se mudan a Puerto Rico no deben perder su derecho al voto, deben retenerlo por el simple hecho de haber servido voluntariamente a la Patria. Moralmente, es lo correcto y es nuestro compromiso dar la lucha para que todos los militares residentes en los territorios puedan votar por el presidente de los Estados Unidos en las elecciones generales. Más cuando los militares que residen en los territorios pagan impuestos federales y se aplica a nuestra comunidad la famosa frase colonial revolucionaria: “No taxation without representation.”

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