Cultivar el liderazgo virtuoso es bueno para los negocios

Un líder es uno que logra la grandeza ayudando a otros a descubrir su propia grandeza. Un negocio liderado por un líder virtuoso prosperará a medida que sus empleados progresen también. Un líder virtuoso ayuda a sus empleados a crecer, contribuyendo así al éxito y continuidad a largo plazo de ese negocio. Estos son algunos de los conceptos que el renombrado autor y fundador del Modelo de Liderazgo Virtuoso Alexandre Havard compartió durante un evento especial auspiciado por Liberty Business para líderes de la comunidad de negocios de Puerto Rico. 

Havard visitó Puerto Rico por primera vez para presentar su conferencia «El liderazgo virtuoso: Una guía para lograr la excelencia personal», en la cual discutió la importancia de las virtudes como la base para lograr una estrategia de negocios exitosa.

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“Los líderes crecen cuando ayudan a otros a crecer. Nosotros tenemos el llamado de crecer y ayudar a otros a crecer”, comentó Havard. “Para convertirte en un líder, tienes que pensar en la gente porque ellos son el aspecto más importante de un negocio. Un gerente mueve las cosas, pero un líder hace que la gente se mueva”. 

Havard dijo que los líderes no son necesariamente personas que ocupan posiciones de poder como los presidentes de compañías y líderes de estado. “Las personas en poder no necesariamente son líderes. Tienen el poder para ellos mismos o para influenciar. El liderazgo no es una posición profesional. Es una actividad moral”.

Dos conceptos centrales que forman la base del Modelo de Liderazgo Virtuoso de Havard son la humildad y la magnanimidad. La humildad, explicó Havard, es el servir a otros y empoderarlos, mientras que la magnanimidad se trata de descubrir la grandeza en uno mismo y en otros. 

“No es suficiente hablar de ello, es importante actuar y tomar buenas decisiones que tendrán un impacto positivo en la comunidad y nuestro país”, comentó Antonio Llona, vicepresidente de Liberty Business durante la conferencia. “Tienes que soñar que puedes hacer las cosas de forma diferente y pensar que puedes cambiar las cosas”. 

Havard dijo que los líderes que practican la humildad están más cerca de sus empleados, creado así la inclusión y el compromiso, dándole a los empelados un sentido de pertenencia en la compañía. Ellos también escuchan lo que dicen sus empleados, lo que permite que la información fluya de abajo de la compañía hacia arriba. El añadió que los empresarios y profesionales jóvenes que están comenzando deben prestarle más atención a la gente con quien van a trabajar en lugar de la compañía en sí. “No se trata de la compañía sino de la gente con quien van a estar trabajando, quienes van a ser sus jefes, y si son líderes genuinos. Deben escoger bien”.


Havard creó el Modelo de Liderazgo Virtuoso, el cual promueve la filosofía de que el liderazgo y la virtud son sinónimos y que los grandes líderes son los que viven las virtudes de prudencia, valor, autocontrol, justicia, magnanimidad y humildad. Nacido y criado en París, Havard se graduó de la Universidad Descartes de París y trabajó como abogado en Europa durante muchos años antes de descubrir su misión de motivar a las personas a aspirar a la nobleza y la generosidad. Cofundó varios institutos de liderazgo virtuoso en todo el mundo, incluyendo París, Washington, Bruselas, Moscú y Beirut.

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