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El Foro de Puerto Rico

Monday, 30 de August de 2021 - 12:32 PM

Viajando por La Piquiña de Ponce a San Juan

La carretera Central era una carretera construida en el siglo 19 y era la principal vía de comunicación terrestre entre Ponce y San Juan y aún hoy sigue sirviéndole bien a Puerto Rico, pero, para el pueblo y para todos los puertorriqueños siempre será conocida por su apodo “La Piquiña.”

La Piquiña une a las ciudades de Ponce y San Juan por vía de Juana Díaz, Santa Isabel, Coamo, Salinas, Aibonito, Cayey, Caguas y entrando por Rio Piedras. Hoy día, los tramos entre Ponce a Coamo son la PR-14, mientras que la carretera de Cayey a San Juan es la PR-1 o la carretera vieja.

Viajar de Ponce a San Juan era un viaje de 2 horas y 41 minutos hasta que se terminó la Autopista Luis A. Ferré o PR-52 en 1975. Esta autopista de 67 millas comenzó en 1968 bajo la administración del Gobernador Roberto Sánchez-Villella y continuó bajo la Gobernación de Luis A. Ferré.

El Gobernador Ferré, un Ingeniero Civil graduado del Massachusetts Institute of Technology, y uno de los principales dueños de la Puerto Rican Cement era de Ponce, sabía personal e íntimamente la necesidad imperiosa de esa carretera para el Sur de la Isla y para todo Puerto Rico.

Debo mencionar que mi abuelo Tito Castro y sus Empresas Tito Castro, construyeron más de 65% de esa Autopista en una faena que comenzó desde antes de 1968 y culminó cuando inauguraron el peaje del sector El Coco de Salinas, durante la administración de Rafael Hernández Colón, hace ya 46 años. Recuerdo que mi abuelo, luego del evento, nos llevó almorzar a un gran restaurante chino muy fino que había en Coamo que se llamaba “Mei Ling.”

Mi papá, siendo de San Juan, a menudo viajábamos de Ponce a San Juan para visitar a nuestros abuelos que vivían en el Condado o en otras ocasiones para acompañar a mi papá que estaba en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

Hoy en día, un viaje de Ponce a San Juan es de apenas 1 hora y 15 minutos, pero hasta 1975 el viaje tomaba 2 horas y 41 minutos, eso si tenías la suerte de no encontrarte en la ruta de “La Piquiña”un convoy de camiones llenos de Caña de Azúcar o camiones de cemento o algún accidente. Sin embargo, el viaje permitía algunos lujos que eran comunes en ese entonces, los cuales les cuento mas adelante, pero primero quiero que se imagine como eran esos viajes.

Dele un poco de pensamiento como era un viaje de Ponce a San Juan en esa época, primero la gasolina costaba mas o menos $0.53 centavos el galón, en casa había una Guagua Volkswagen micro bus, que en aquella épica se vendían en Collazo & Co. del amigo Fel Collazo y costaba una súper equipada no mas de $5,000, algunas con aire acondicionado, pero la mayoría sin aire, en casa hubo de las dos.

Uno podía salir por la carretera #1 y pasábamos por el Aeropuerto y la Central Mercedita, de salida se veían los trenes de la caña de azúcar sembrada por todos lados justo hasta subir para Cayey y era muy común ver a los cortadores de caña laborando en los campos. En varias ocasiones se veía cuando quemaban las plantaciones de caña de azúcar para, según los colonos, agilizar el ritmo de la cosecha y facilitar la corta de los tallos.  Cuando quemaban la caña el resultado era una paja de caña negra que se regaba por todos lados, hace años que no veo una paja de caña, algo que en mi niñez era muy común. 

Según ibas adelantando el viaje, pasábamos por partes de Juana Díaz, por el centro del Pueblo de Santa Isabel, Salinas y luego la carretera te llevaba frente al Campamento Santiago para comenzar a subir en ruta hacia Cayey vía Aibonito por “La Piquiña”; que mucho sufríamos por esa carretera.

Pero luego de ese sufrimiento siempre había algo positivo en que aspirar, uno de esos lujos incluía una parada a mitad de camino en Cayey, en la Lechonera El Cuñao, para degustar copiosas cantidades de lechón asado, morcilla, arroz con gandules y todas las guarniciones. Una vez, mientras esperábamos nuestra mesa, mis hermanos y yo vimos cómo se sacrificaba un cerdo; supongo que la impresión fue tal que, al menos ese día, comí pollo. Otra de las paradas más famosas de Cayey era la Cafetería San Antonio, donde los “carros públicos” paraban para recoger a los pasajeros que se dirigían a varias partes de la Isla. Además, era una de las paradas del servicio Puerto Rico Motor Coach, que era el equivalente a Greyhound en los Estados Unidos.  

Sin embargo, la parada preferida de nuestro abuelo era en el Restaurante Los Toritos en la entrada de Cayey, un lugar elegante y sabroso con un gran bar.

Debo admitir que yo paraba allí para tomar un buen trago cuando vivía en Ponce y trabajaba en San Juan. 

El resto del viaje incluyó pasar por Caguas y ver el Reloj de Flores, pasar por Río Piedras hasta entrar en Santurce, y luego nuestra llegada final a Condado. 

Era bastante común ver familias haciendo picnic a lo largo de la carretera o bajo la sombra de los árboles. 

Así que la próxima vez que planees ir a Ponce desde San Juan y quieras entender cómo era el viaje hasta 1975, toma la carretera vieja hasta llegar a Ponce, en Cayey tu premio sigue siendo parar en la Lechonera El Cuñao, que desde 1940 está sirviendo su famoso Lechón Asado. 

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