Puerto Rico necesita limitar los términos de los políticos

Columna de opinión del Dr. Eugenio Matías Pérez.

A principios del siglo XX, los políticos de Puerto Rico eran la élite de la sociedad. Sin duda alguna, las mentes más brillantes, intelectuales de primer orden, próceres, en fin, las personas más capacitadas de nuestra Isla. Nombres como José De Diego, Santiago Iglesias, Santiago Palmer, Federico Degetau, Virgilio Dávila, entre otros, figuraban en los puestos electivos de nuestro gobierno. Hombres honorables en todo el sentido de la palabra. En nuestra actualidad, las personas más capacitadas de nuestra sociedad se rehúsan a participar en la política por razones evidentes. ¿Cómo podemos cambiar el escenario actual y tener a las personas más capacitadas en nuestro gobierno? Limitar los términos a los políticos sería una opción.

Limitar los términos para nuestros políticos es una propuesta que puede ayudar enormemente a Puerto Rico. En los últimos 50 años de nuestra historia, se ha demostrado que nuestros políticos se enfocan más en su reelección que en las necesidades del pueblo. Por eso existe tanta demagogia en el debate público y miedo en tomar las decisiones difíciles porqué pudiera llevarlos a una derrota electoral. Una limitación de término a dos cuatrienios es una opción para dejar atrás los políticos de carrera y darle la bienvenida a hombres y mujeres que quieren aportar genuinamente y de forma desinteresada.  

Por otra parte, es de conocimiento público y existe suficiente evidencia para reconocer que la mayoría de los políticos de carrera tienen una relación muy cercana, incluso, peligrosa con donantes y cabilderos. Precisamente, estas relaciones no se limitan a partidos específicos, es un germen que arropa la política en nuestra Isla. Pues el status quo se presta para ello. La reelección viene de la mano, con el esfuerzo en recaudar dinero para sufragar campañas. Los rótulos, guaguas de sonido, anuncios y propaganda no son de gratuitos. Esa línea fina entre favores y la corrupción se puede mitigar limitando el tiempo de los políticos en el gobierno. 

Ciertamente, la limitación de términos no es una novedad en el sistema de gobierno de los Estados Unidos. Por ejemplo, en 15 Estados de la Unión se limitan los términos en la legislatura. Incluso, Arkansas, California, Michigan, Missouri, Nevada y Oklahoma, los políticos luego de cumplir con el término máximo, pueden aspirar a otro cargo y no pueden aspirar al mismo. Ese modelo sería conveniente para Puerto Rico, así los políticos se retiran y buscan aportar en otro puesto. Lo contrario tendrían que regresar a sus trabajos.

La política no debe ser una profesión, debe ser una aportación a la Patria por un tiempo limitado. Al momento de aspirar, todo candidato debe tener su plan o propuesta y presentarlo al pueblo para su evaluación. Esto adjunto a su récord profesional o de oficio. No deben existir aspirantes sin propuestas o aspirantes sin un norte definido, esto es inaceptable. 

Limitar términos puede despertar el interés de hombres y mujeres que quieran servir a su Patria y no servirse ellos. Sería una oportunidad para que se retomen los sitiales de nuestro gobierno con las personas más capacitadas, que trabajarán con el único interés de aportar y regresar a sus trabajos o a sus respectivas vidas. 

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