Ley contra la pirotecnia está vigente, pero se falla en su aplicación, señala alcalde de Cayey Rolando Ortiz

El alcalde de Cayey, Rolando Ortiz Velázquez, reaccionó al alarmante aumento de uso de pirotecnia de todo tipo, señalando que en la pasada Nochebuena y Navidad se notó que dichos artículos ilegales son cada vez más fuertes. “Mi mayor preocupación son los niños con autismo, las personas mayores de edad y las mascotas, que se afectan más que el resto  de la población”.

El también expresidente de la Asociación de Alcaldes de Puerto Rico añadió que la Ley de la Pirotecnia de Puerto Rico (Ley Núm. 83 de 25 de junio de 1963, según enmendada), continúa vigente y fue enmendada en el 2004 y 2006, pero no está siendo aplicada con todo su rigor. “Esta Ley es bien específica en su lenguaje, para prohibir la tenencia, uso, fabricación, importación, venta, ofrecer, entregar a cualquier persona o disponer de artificio o producto de pirotecnia. Derogó la Ley de 1948 y menciona desde los cohetes y petardos, hasta los llamados siquitraques”, detalló.

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Ciertamente la medida añade las luces de bengala y cualesquiera otros análogos, ya sean aéreos o explosivos, con sus nombres en inglés como big bomb, saturn missile, flash cracker, artillery shell, pulling firecrackers, thunder bomb firecracker, whistling moon traveler, entre otros, en los que se utilice cualquier compuesto químico o mezcla mecánica que contenga unidades oxidantes y combustibles u otros ingredientes, o cualquier sustancia que por sí sola o mezclada con otra pueda ser inflamable.

“No solamente son los niños con condiciones de autismo quienes se afectan de una manera particular, sino también los que tienen otras condiciones, así como las personas en edad avanzada, porque no todos toleran el ruido excesivo, en especial los que encamados. Hay que tomar conciencia de ese impacto auditivo y buscar alternativas para corregirlo. La situación está totalmente descontrolada, los ruidos por pirotecnia son extremadamente excesivos. En el caso particular en Cayey estuvimos escuchando pirotecnia hasta las cinco de la madrugada”, señaló el Alcalde.

Según publica Animal Ethics en su portal cibernético, un petardo normal contiene 0,5 gramos de pólvora; un cohete, entre 0,5 y 15 gramos; y una traca, 20 gramos y su activación afecta de formas a los animales, desde años físicos a los aparatos auditivos hasta su capacidad auditiva. Además de estos daños, los ruidos causados por la pirotecnia dañan a los perros al ser una causa de que sufran miedo y fobias, así como ocasionar mutilaciones y accidentes mortales. De hecho, los perros son capaces de oír hasta los 60.000hz, mientras que los humanos no oyen nada a partir de 20.000hz, lo cual supone solamente un tercio de la capacidad de los primeros.

Ortiz Velázquez añadió que en Argentina, el Municipio de Olavarría realizó una buena iniciativa que luego fue adoptada por otras instituciones, denominada ‘Más luces menos ruido, con el objetivo de concienciar para que en los fiestas navideñas predominen los fuegos artificiales (luces) en lugar de los dispositivos sonoros. “Como sociedad tenemos que ser más efectivos en la aplicación de las leyes. Por ejemplo, en el pasado las incautaciones de este tipo de explosivos eran mucho más frecuentes de lo que se ha visto este año, según se ha señalado en los medios. Este es un tema de análisis para el Negociado de Seguridad Pública y también por las autoridades federales, pues en Puerto Rico no se fabrican estos explosivos”, finalizó.

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