El lamento del liderazgo

Del optimismo a la esperanza

Desde la pandemia hasta la división racial, vivimos en tiempos difíciles, la división de la política partidista nos está afectando a todos. Una de las mejores referencias que se me ocurren es que vivimos el fenómeno que llamaré “El Lamento del Liderazgo”.

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El Lamento del Liderazgo es el grado de deterioro que nuestros líderes han permitido en los Estados Unidos como en Puerto Rico se destruyan instituciones, se enfoquen en su ganancia personal y de aquellos cercanos a los líderes, y es el pueblo quien sufre de una manera bastante impensable. Nuestros políticos han decidido dividir la nación entre un Partido o el otro. Han acordado permitir que ocurran estas divisiones y crear un abismo que se hace cada vez más grande a medida que pasan los días, meses y se acercan las elecciones generales. 

El mundo en el que vivimos está en problemas; sin embargo, hay una respuesta a muchos de nuestros problemas.

Al encontrarnos con la adversidad en nuestras vidas, no podemos permitir que ninguna crisis nos adormezca; debemos transformar nuestro Optimismo en Esperanza. Para mí, el optimismo es la creencia de que las cosas mejorarán, mientras que la esperanza es la fe de que juntos y unidos como pueblo podemos mejorar las cosas. El optimismo es una virtud pasiva, mientras que la esperanza es una virtud activa.

¿Qué hace que la esperanza sea más efectiva que el optimismo?

Con la esperanza, hacemos algo sobre cómo nos sentimos y cambiamos nuestras circunstancias para mejorar nuestras vidas de una manera proactiva.

Con la severidad de crisis de liderazgo que vivimos en Puerto Rico, el país debe unirse para impactar los pensamientos y acciones de cada líder que aspira a ostentar una posición de liderato en el país.

Pasar del optimismo a la esperanza implica participar activamente en proponer y abrazar el cambio. Consiste en involucrarnos en ofrecer soluciones para cambiar nuestras circunstancias.

El Gobierno no es capaz de reconocer la importancia crítica del sector privado. El sector privado contrata al 80% de la fuerza laboral del país, con más de 650,000 trabajadores y una nómina que supera los $30.2 mil millones al año y una parte sustancial de los impuestos y otros aranceles gubernamentales.

Desde que el Gobierno de Puerto Rico eligió la ruta más fácil de la Quiebra y decidió no honrar la constitución prefiriendo dejar de pagar la deuda de más de $69 mil millones, ese preciso día fue en donde El Lamento del Liderazgo comenzó su peor y más concreta manifestación. Puerto Rico no hizo el menor sacrificio para detener la quiebra del país. Los políticos no se han avergonzado de haber colocado a Puerto Rico como la mayor quiebra estadounidense de la historia y no hacen otra cosa que pelear con la Junta de Supervisión y Administración Financiera para Puerto Rico , en lugar de trabajar al unisonó y buscar mejorar las finanzas públicas a la vez que se implementan cambios fiscales para prevenir que nunca más Puerto Rico caiga en una quiebra.

En mi opinión, parece inconcebible que una Gobernadora del Partido que promueve la igualdad haya creado la mayor desigualdad entre el Sector Público y el Privado, otorgando al sector público lujos que se le han negado al sector privado. Mientras en el Sector Público la pandemia ha pasado desapercibida para El Sector Privado ha sido un verdadero calvario; causado y fomentado por el Gobierno de Puerto Rico.

Para las elecciones de 2020, tenemos seis candidatos a gobernador; debemos asegurarnos de que todos los candidatos definan claramente su política pública para reactivar la economía y permitir que el Sector Privado que ha enfrentado la peor crisis de su historia se fortalezca.

Mi consejo es involucrarse y tener un mayor interés en cambiar todo lo que está mal en Puerto Rico.

El Gobierno de Puerto Rico continúa celebrando iniciativas en lugar de resultados, esto se evidencia con los más $80 billones que han sido asignado para Puerto Rico, sobre el 70% de esos fondos no han llegado a las necesidades para los cuales fueron creados, siendo el resultado final el daño irreparable a los miles de empresas y empleados del sector privado que requieren de estos fondos para su bienestar, reparar, crecer, mejorar, pero no nuestro Gobierno continua justificando lo injustificable y continuamos repartiendo miseria en lugar de riqueza.

A medida que el Lamento del Liderazgo continúa abrazando a nuestro Gobierno, todo lo que tenemos que hacer para medirlo es ver las líneas de desempleados, niños sin acceso a la educación, pobreza, negocios cerrados, casas y autos reposeídos. Del mismo modo vemos como mas de 15,000 empleados públicos cometieron fraude solicitando el desempleo a sabiendas que no les dejaron de pagar una sola hora de su trabajo, mas acumulaban beneficios y vacaciones.  Esto lo hicieron aun sabiendo que sobre 350,000 empleados del sector privado hacían filas hasta de noche y sin lograr conseguir los beneficios de desempleo, que gran vergüenza.  

Ahora bien, el trago amargo no termina para el Sector Privado cuando terminen las últimas moratorias de préstamos, veremos los niveles de quiebras más grandes en la historia de Puerto Rico.

El Lamento del Liderazgo, es el grado de deterioro que nuestros líderes han permitido en los Estados Unidos como en Puerto Rico se destruyan instituciones, se enfoquen en su ganancia personal y de aquellos cercanos a los líderes, y es el pueblo el que sufre de una manera bastante impensable.

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Francisco Rodríguez Castro
El Sr. Rodríguez Castro es el presidente y director ejecutivo de Birling Capital desde su creación y administra todos los aspectos de su práctica. El Sr. Rodríguez Castro, con más de 25 años de experiencia, ha sido un ejecutivo clave en empresas gubernamentales, globales, multinacionales y públicas, así como un asesor corporativo clave para múltiples entidades en una diversa gama de segmentos de mercado. Ha participado en la estructuración de más de $ 10 mil millones en transacciones de Finanzas Municipales, Corporativas, Comerciales, Basadas en Activos, AFICA y Fusiones y Adquisiciones. El Sr. Rodríguez Castro ha sido director de UBS, presidente y CEO del Banco de Desarrollo Económico y ocupó cargos de alto nivel crediticio en el sector de banca corporativa. También es un líder clave en promover la participación del sector privado en la formulación de la política pública del país apoyando a los gobiernos en sus esfuerzos por lograr y mantener un desarrollo económico sostenido para Puerto Rico. Además de sus funciones administrativas, fue el fundador de la Coalición del Sector Privado, una asociación sin fines de lucro. Como miembro de la junta de la Cámara de Comercio de Puerto Rico a partir de 2006, organizó, fundó y preside la Conferencia de Puerto Rico una conferencia de inversión macroeconómica.
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