El fracaso de la AEE es similar al fracaso de Puerto Rico

La Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico es el espejo de los problemas del Gobierno de Puerto Rico.

Yo me imagino que no debo ser el único que cuando llega el fin de semana prendo los aires acondicionados de casa en lo mas frio todo el día. Es quizás uno de esos placeres de poco lujo pero de enorme alegría y confort que la vida nos permite. Es un placer casi similar al de sacar una cervecita de la nevera o el congelador “Vestida de Novia” o echarle mucho hielo a un vaso de metal y llenarlo con una Coca-Cola o en mi caso una Fresca. Sin embargo en los últimos meses hasta esos pequeños lujos están por desaparecer, gracias a los constantes apagones, relevos de carga y perdida de luz que la AEE y LUMA nos han estado obsequiando.  

Desde que Puerto Rico cayó en bancarrota, hemos estado esperando a ver cuál de nuestros líderes se pondría a la altura de las circunstancias obviando las presiones de los votos, reelección y todas las tentaciones de forma que se pueda lograr un objetivo específico, sacar a Puerto Rico de la quiebra y de las manos de la Junta de Supervisión y Gerencia Fiscal.

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Hemos observado cómo una vez los diversos lideres llegan a La Fortaleza, se vuelven incapaces y en lugar de luchar por el mayor bienestar de Puerto Rico comienzan a luchar en contra la Junta de Control Fiscal. La Junta Fiscal nos guste o no tiene un mandato Congresional de curar todas las décadas de mala administración, mala planificación financiera, gastos excesivos y falta de disciplina al manejar las finanzas de las Isla, Téngalo bien claro todo esto lo causo la clase política de Puerto Rico.  

Soy el primero en estar de acuerdo en que la Junta no ha sido tan eficaz como debió haber sido en múltiples asuntos, y ha mostrado una inclinación por los gastos excesivos con pocos resultados concretos. Tal vez sea el hecho de que la Junta Fiscal no nos ha enseñado cómo que es el éxito y cómo reconocerlo o probablemente la falta de comprensión de nuestra cultura y de saber lo que significa el etnocentrismo para los puertorriqueños.  

Las expectativas hacia nuestros líderes han sido relativamente altas, pero ninguna más alta que la de nuestros Gobernadores, Presidentes del Senado, Presidentes de la Cámara de Representantes o los Comisionados Residentes; lamentablemente, todos se han quedado cortos de lo que el país necesita, aunque los votantes no lo comprendan del todo, el país necesita estabilidad, crecimiento, empleos y un mejor porvenir. 

Hemos visto a lideres pasados o actuales que han tenido la obligación moral de impulsar cambios dramáticos y duraderos para mejorar la forma de conducir las finanzas del Gobierno de Puerto Rico. Estos cambios hay que hacerlos a pesar de las consecuencias de los votos, o de su popularidad o de todo en fin era su deber ciudadano. Han preferido muchos jugar para las gradas atacando a la Junta o a la Colonia o a los dos. En este sentido me veo obligado a resaltar al Gobernador Alejandro García-Padilla y al entonces Comisionado Residente Pedro Pierluisi que ambos les costo muy caro el impulsar la ley PROMESA en el Congreso. Al Gobernador García-Padilla le costo la reelección y al hoy Gobernador Pedro Pierluisi le costo perder la primaria de su partido para aspirar a la Gobernación en el 2016. Muchas veces en la vida se paga un alto precio al defender lo correcto, lo moral y lo necesario, siendo esta una de esas ocasiones.

Nos hacen mucha falta muchas acciones de desprendimiento para erradicar la falta de disciplina financiera que arropa a Puerto Rico. Crear esa disciplina, ese rigor, ese apego por lo correcto es la una forma de asegurarle un mejor futuro a las generaciones de puertorriqueños que se van abriendo camino.

En Puerto Rico existe una representación específica de todos los problemas del país representada en una sola corporación publica y esta es la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). 

Al igual que el Gobierno, la AEE está en quiebra con una deuda de $9,000 millones, $4,000 millones en pasivos de pensiones no financiados, exceso de personal, control político partidista, y con una estructura tribal que simula a la perfección la situación general de la Isla.

Uno de los ejemplos más recientes de estos fracasos es la situación de la pobre estabilidad de la generación que es responsabilidad de la AEE, y ello esta impactado la transmisión y distribución ahora en manos de LUMA Energy.  Hoy casi todos los puertorriqueños hemos estado viviendo a diario con apagones selectivos y en muchos casos sin electricidad por días en nuestros hogares. 

Sobre LUMA Energy su comienzo fue accidentado ni siquiera pudo establecer un poco que credibilidad, además de que su proceder ha sido impráctico y arrogante. 

La AEE es uno de muchos ejemplos en el Gobierno de Puerto Rico de como destruyo lo que una vez fue la corporación para estable, rentable y solida de todo el Gobierno. Se fue destruyendo por la influencia política indebida, el comportamiento tribal, los cambios constantes gerenciales, las altas tasas de rotación plazas y la falta de programas de inversión de capital y mantenimiento acorde con la complejidad un sistema con el de la AEE, ello sin considerar el impacto del Huracán María.  

En La AEE hay dos gastos que, al combinarlos, representan el 80% de lo que pagamos por la electricidad tanto en nuestros hogares como en los negocios, y son:

  1. El costo de operación de la red.
  2. El costo del combustible. 

Por lo tanto, cualquier intento de transformación de la AEE debe atender estos asuntos de frente para forzar una transformación dramática y sustentable.

También debemos recordar que la tarifa de electricidad que nos cobra actualmente la AEE o LUMA no incluye los pagos de las deuda y de los bonos debido a la moratoria del Título III otorgada por la ley PROMESA.

La AEE ha sido financieramente inestable desde al menos el año fiscal 2000-2001, cuando ya la eliminación de las 936 comenzó a impactar los ingresos de la AEE, ingresos que se fueron perdiendo desde 1996 y con ellos una gran cantidad de clientes industriales cerraron sus fabricas y ese impacto dejó a la AEE vulnerable. Esta pérdida de ingresos se agravó aún más ya que la AEE no ajustó sus servicios, tarifas, operación y niveles de empleo para hacer frente a los 15 años de depresión económico que ha estado ocurriendo en Puerto Rico.

A una situación ya problemática para la AEE, se sumó la emigración de Puerto Rico, que para el 2020 según el censo llegó a 522,736 o 13.75% de la población total en comparación con el censo del año 2000; esto disminuyó dramáticamente el consumo y los ingresos generales de la AEE.

La AEE continuó cobrando precios de electricidad más altos; el estatus quo fomentó que los clientes buscaran soluciones alternas mediante una distribución a gran escala de paneles solares en los tejados y otros colectores solares térmicos, lo que erosionó aún más los ingresos de la AEE. La AEE, desde al menos 2007, ha tenido un déficit de caja anual promedio de $330 millones, haga la matemática $330 por 14 años suma $4,620 billones. 

La AEE había mantenido hasta antes de la quiebra su nivel de cobertura de deuda de 1.25 mediante la capitalización de intereses, el uso de ingresos no monetarios y otros ahorros de costos entre ellos el mantenimiento, la compra de materiales entre otros.  

A medida que continuamos este diálogo, debemos señalar que el mundo se ha ido moviendo para modificar sus fuentes de energía de los combustibles fósiles a una mejor combinación utilizando la energía eólica, solar, hidroeléctrica y los residuos a la energía. 

Por ejemplo, en los EE. UU., para el 2018, había reducido su dependencia del petróleo a un 36.4% y del gas natural a un 30.7%, la AEE utiliza principalmente plantas de energía alimentadas con petróleo. La plantas de EcoEléctrica y AES le suplen el 44% de toda la energía a la AEE, siendo ambas mucho mas baratas que las propias planta de la AEE.

La AEE no sólo está sobrecargada con sistemas operacionales obsoletos, deuda, pasivos de pensiones, sino que también tiene exceso de personal. 

Debido a la presencia militante del sindicato UTIER, hasta hace poco era difícil lograr reducciones en la fuerza laboral. Me vienen a la mente dos ejemplos:

  1. El Departamento de Recursos Humanos y Relaciones Laborales: de la AEE tuvo 250 personas. en comparación con sus pares, ese exceso de personal, le custo a la AEE el 2.7% del total de los sus gastos operacionales, cuando el estándar de la industria es 0.56%. 
  2. El otro es la excesiva compensación de los empleados, un pequeño ejemplo es la falta de un sistema biométrico para ponchar las entradas y salidas el haberlo implementado le hubiese ahorrado a la AEE $30 millones anuales de inmediato. Sin embargo, la firme oposición a esta medida por parte del sindicato militante UTIER bloqueó su implantación.

Por último, el fracaso de la AEE en diversificar sus fuentes de generación, la falta de actualizaciones modernas en la generación de energía, el firme control de un el sindicato laboral militante conduce a un aumento en los costos, las constantes averías, los cortes que resultan en un día cualquiera con 700,000 o más ciudadanos sin energía eléctrica. 

Supongamos que el acuerdo de reestructuración de deuda propuesto permite a la AEE salir de la quiebra. En ese caso, en última instancia, permitirá a la AEE comenzar a planificar el futuro y finalmente proporcionar a los ciudadanos de Puerto Rico un servicio de electricidad confiable, costo efectivo y eficiente.  Entiéndase sin apagones, relevos de carga, mas barato, confiable, algo que no se logra hoy.

La AEE es el mas grande ejemplo de todos los males que ha estado sufriendo el Gobierno de Puerto Rico, por la mala administración de nuestros lideres políticos y en conclusión debemos dejar claro que El fracaso de la AEE es similar al fracaso de Puerto Rico. 

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El Sr. Rodríguez Castro es el presidente y director ejecutivo de Birling Capital desde su creación y administra todos los aspectos de su práctica. El Sr. Rodríguez Castro, con más de 25 años de experiencia, ha sido un ejecutivo clave en empresas gubernamentales, globales, multinacionales y públicas, así como un asesor corporativo clave para múltiples entidades en una diversa gama de segmentos de mercado. Ha participado en la estructuración de más de $ 10 mil millones en transacciones de Finanzas Municipales, Corporativas, Comerciales, Basadas en Activos, AFICA y Fusiones y Adquisiciones. El Sr. Rodríguez Castro ha sido director de UBS, presidente y CEO del Banco de Desarrollo Económico y ocupó cargos de alto nivel crediticio en el sector de banca corporativa. También es un líder clave en promover la participación del sector privado en la formulación de la política pública del país apoyando a los gobiernos en sus esfuerzos por lograr y mantener un desarrollo económico sostenido para Puerto Rico. Además de sus funciones administrativas, fue el fundador de la Coalición del Sector Privado, una asociación sin fines de lucro. Como miembro de la junta de la Cámara de Comercio de Puerto Rico a partir de 2006, organizó, fundó y preside la Conferencia de Puerto Rico una conferencia de inversión macroeconómica.
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