Algunos en Puerto Rico ni vergüenza le da estar en un proceso de quiebra

Puerto Rico desde el 1ro de julio de 2016 decidió incumplir con sus obligaciones generales, un crédito protegido por nuestra constitución el cual JAMÁS se debió de incumplir. En mi más reciente columna menciono que la Junta de Supervisión y Gerencial Fiscal existe porque nuestros políticos no pudieron evitar la crisis que nos llevó a la bancarrota. La Junta Fiscal ha tenido el más alto costo para nuestra democracia, sin embargo, ha hecho los pasos necesarios para crear un mejor proceso de planificación financiera en las finanzas de Puerto Rico con un análisis más cuidadoso y ponderado.  La Junta se ha convertido en una especie de árbitro entre el Gobierno y la jueza de Título III, Laura Taylor-Swain.  Aunque la Junta no ha sido perfecta, ha proporcionado un balance fiscal que difícilmente se habría producido sin tenerlos a ellos.

Es importante que recordemos que allá en el 2016 al Puerto Rico decidir incumplir con sus obligaciones el Gobierno y el Gobernador Garcia-Padilla, junto al entonces Comisionado Pedro Pierluisi, acudieron al Congreso para que se aprobara una la ley de quiebra para Puerto Rico y el Congreso responde con la Ley PROMESA que crea la Junta de Control Fiscal. 

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¿Que pasó en la vista con la Jueza Taylor-Swain?

De salida, luego de escuchar los argumentos sobre el Plan de Ajuste de la Deuda de todas las partes, le indicó tanta a la junta, como el ejecutivo y legislatura, “Mi paciencia se esta agotando”. La jueza decidió lo siguiente, y con un tiempo muy corto:

  1. Si la versión del PC1003 que los lideres legislativos indicaron se aprobaría en 24 no fuese aceptable para la Junta de Supervisión y Gerencia Fiscal, todos quedarán sometidos a un proceso de medición que será dirigido por la jueza Barbara J. Houser y su equipo, otorgándole hasta el 2 de noviembre de 2021, a las 5:00 pm, para indicarle a la Juez Taylor-Swain, si entiende que la vista de confirmación del Plan de Ajusta de la Deuda se puede mantener según establecido para el próximo 8 de noviembre de 2021.
  • Por otro lado, la Junta de Supervisión y Gerencial Fiscal tiene hasta el 4 de noviembre, a las 2:00 pm para indicarle a la Juez Taylor Swain si para ese entonces tiene un plan confirmable, o que alternativas tiene al mismo o por el contrario, si la Junta solicitará la desestimación de la quiebra de Puerto Rico.
  • De este escenario ocurrir, todo el trabajo que se ha hecho hasta ahora se vendría abajo y eliminaría el famoso “Stay” y esto iniciaría múltiples demandas legales de todos los acreedores intentar cobrar su dinero. Esto incluye, congelar cuentas, vender activos, ejecutar los colaterales de estos, en fin, el peor proceso posible.
  • La razón principal por la cual la Junta de Supervisión y Gerencial Fiscal se vio obligada acudir a la legislatura, fue los acreedores que exigieron que la legislatura  aprobara la emisión de bonos, que establecería el nuevo compromiso de pago de la deuda bajo el Plan de Ajuste es que los acreedores exigieron y que el Gobernador convirtiera dicho acuerdo en ley, esa es la razón por la cual estamos hoy ante este proceso.

Para Puerto Rico como pueblo es altamente negativo no cumplir sus compromisos, pero peor es ver como se quiebra la confianza de toda una población en sus instituciones más importantes, las acciones recientes que se han tomado en este proceso han sido altamente nocivas y pudiera tener el peor desenlace para Puerto Rico.

Como puertorriqueño me apena que una parte importante que los pensionados, que reciben más de $2,000 en pensiones, vayan a estar sujetos a recortes en sus pensiones que son producto de sobre 30 años de servicios a Puerto Rico. Sin embargo, debemos tener presente que las leyes de quiebra son leyes de equidad y el deudor no puede decidir a favor de unos, en contra de otros. Por ejemplo, existen sobre 200,000 inversionistas locales que vivían de sus ahorros y a estos desde hace ya 5 años no se les paga ni uno solo centavo de sus ahorros. Estos bonistas locales invirtieron sobre $42 billones en Bonos de Puerto Rico y son ellos los bonistas más afectados.

Para cualquier banquero o financiero ver a un cliente, vecino, amigo, empresario o negocio enfrentar una quiebra es motivo de pena, frustración, vergüenza y sentido de derrota.

El proceso de quiebra me hace recordar algo que escuché hace un tiempo y es que: “Todo viaje tiene un sentido que es desconocido para el viajero”.

“El fracaso nunca nos dominará, si nuestra determinación de triunfar es lo suficientemente fuerte”, por ello, insto a todos a hacer lo correcto para dejar atrás este capítulo tan triste en la historia de Puerto Rico”.

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